El Señor del Viento

Salmo 135 es conocido como un Salmo de Adoración, pero es mucho más. En la cultura hebrea, los judíos cantaban una específica selección de salmos en un orden específico mientras hacían su ascenso al templo para adorar en sus peregrinajes regulares. Los 15 “salmos de ascenso” son los Salmos 120 al 134. Esos salmos reflejan el esfuerzo y la dificultad de nuestra vida en ascenso. Mientras lees estos salmos, imagínalos siendo cantados en este orden por los peregrinos judíos de antaño en su camino al templo con el salmo 134 siendo entonado al arribar al templo. Esto coloca al Salmo 135 en su propio contexto. Es el primer Salmo después de las “canciones de ascenso.” Es como si el Salmo 135 estuviese ahí para recordarnos que Dios nos ha librado de nuestras adversidades, la respuesta apropiada es que intencionalmente paremos y le demos la alabanza que Él merece.

Como resultado, a diferencia de otros salmos, este no contiene pista de pruebas ni angustia. Las batallas han sido peleadas y ganadas. El trabajo de Dios está completo, y sus caminos han sido hallados perfectos. Tal vez todavía tu no estés en ese lugar. Aún no has cruzado la línea final de tu batalla. ¿Entonces, cómo es que puedes cantar este salmo? Este es el lugar para lo que llamamos alabanza “costosa.” La Biblia le llama “sacrificio de alabanza.” Es en esos momentos cuando traes adoración a Dios basado en su carácter, no en la naturaleza positiva de tus circunstancias actuales. Es por eso que un Salmo como este puede ayudar tanto. Cuando no tienes palabras propias; cuando no sientes decir nada; cuando tu reserva de gratitud está vacía – puedes respaldarte en este texto de la Escritura y en estas palabras inspiradas por el Espíritu. Deja que el Espíritu Santo te levante de tus propias preocupaciones hacia un universo enorme de verdad eterna y esa verdad es esto: ¡Dios todavía está en control!

Te invito a que leas en su totalidad el Salmo 135, pero por ahora solo resalto el verso 7:

Levanta las nubes desde los confines de la tierra;
envía relámpagos con la lluvia
y saca de sus depósitos a los vientos.

Él es Señor del Viento. Él está en control. Él tiene a todo el mundo en la palma de su mano. ¿Pudo entonces perder control de los eventos de tu vida?

Como preadolescente en la iglesia, había una canción góspel que sonaba mucho por esos tiempos. Mi mamá era una solista que cantaba en nuestra pequeña iglesia, y yo tengo buenas memorias de ella cantando esta canción en particular. Nuestras vidas personales eran muy caóticas en esa temporada, pero recuerdo las palabras de esta canción dándome un sentido profundo de que Dios estaba en control. Aquí añado un pequeño pedazo de la letra:

Conozco al Señor del viento

Conozco al Señor de la lluvia

Él puede calmar la tempestad

Hacer el sol brillar de nuevo

Conozco al Señor del viento

El Salmo 135:7 es el fundamento bíblico de la canción que seguido cantaba ella. La promesa de esa vieja canción y la promesa de ese salmo antiguo traen consuelo a mi corazón hoy tanto como lo hizo en ese tiempo. Mi oración es que también sea tu consuelo. ¡El Señor del viento y el Señor de la lluvia está en control de tu vida!

Señor, deja que la adoración de los peregrinos que arribaron en tu presencia me inspire en camino a mi morada eternal. Deja que sus palabras de adoración me llenen con alabanza cuando mi corazón está vacío por causa de la carga presente. Yo sé que aun cuando no “sienta” la verdad, no significa que no sea verdad. Tú eres bueno. Tú eres Dios. Tú estás en control. Hoy día esta es la confesión de mi boca y la declaración de mi vida. Elijo adorarte.

Bryan Jarrett

Bryan Jarrett

Pastor Principal